Soy Padre/Madre Soltero Pero Con Autoridad Sobre Mis Hijos

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Los padres deben ejercer autoridad sobre sus hijos, no viceversa. No confundamos amor con reforzamiento de conductas inadecuadas.

Con mucha tristeza leí una noticia en un diario nacional, sobre el incremento de los casos de violencia doméstica en donde los maltratadores son los hijos. Las víctimas… eran las madres y las abuelas. Esto se evidenció con las cifras estadísticas del centro de recepción de denuncias del área, un distrito socialmente heterogéneo, donde predominan los barrios humildes.

Ahora quiero traer este tema al contexto de los hogares monoparentales, porque aunque la nota periodística no habla si los casos reportados provienen de hogares con un solo progenitor, principalmente donde es la madre es quien provee de recursos a la familia; sospecho que por ahí va el tema.

Pareciera insignificante, pero el ejercicio de la autoridad del padre o madre es parte importante en la formación del carácter del niño o niña, sobre todo en la temprana infancia (0-5 años). Para los psicólogos del desarrollo, entre 0 a 4 años es el período durante el cual el infante forma el carácter, es decir, la persona que será durante el resto de su vida. Los valores familiares, culturales y morales son definidos en esta etapa del niño. Como padres y madres solteros, nuestra labor en esta etapa es doble.

He escuchado y presenciado escenas de madres solteras cuyos hijos pre – escolares, escolares y adolescentes, no tienen el mínimo respeto a la autoridad que ellas debieran ejercer. En mi niñez, mamá sólo tenía que mirarme con ojos de furia, para que entendiera que estaba rompiendo una regla. No quisiera pensar que el amor es traducido por algunas madres y padres como tolerancia a la malcriadez, o que estos comportamientos sean producto de debilidades de los padres para lidiar con las emociones propias y las del crío.

Ejercer autoridad sobre los hijos no es sinónimo de maltrato, tampoco lo es de sugestión o soborno. Ejercer la autoridad sobre nuestros hijos es ocuparnos de observarles, conocer quiénes son delante y detrás de nosotros, despojándonos de los excesos del amor insensato que nos impide verles con virtudes y defectos. Este ejercicio continuo es necesario, para corregir y enmendar a nuestros críos en los caminos de los valores y de seres humanos íntegros.

Ciertamente es necesario antes, realizar ese cambio como padres y madres solteros amorosos y responsables: aceptar que nuestros hijos no son criaturas perfectas y aún así es nuestra responsabilidad enseñarles cada día a ser mejores personas, mejores seres humanos. Aquí influye mucho el convertirse en un ejemplo para ellos, pero también vale nutrirles en positivo sobre nuestros desaciertos y fracasos. La parte linda es que aquí hay la oportunidad de ser nosotros mismos, mejores personas por amor a nuestros hijos.

No tema darle nalgadas al nene, no tema castigar sin video juegos y sin teléfono celular al niño o al adolescente; cuando dude piense en el costo moral y sentimental de ver a su hijo convertido en su propio verdugo.

Que nos duele más a nosotros que a ellos, castigarles con hacer oficios caseros (que no debe ser un castigo, debería ser parte de su vida cotidiana) o con no ir a veranear con sus amigos, producto del fracaso escolar; sí. Pero cuando dude piense en el costo/beneficio de tener a un hijo adulto soltero y sin oficio en su casa, que aún es mantenido por usted.

Siempre me ha gustado visualizar lo que quiero para el futuro, imagino a mis hijos que vienen de visita a que les dé desayuno, a conversarme de sus asuntos, a mimarme o a cuidarme un rato, tal vez a pedir consejo. Los veo plenos como individuos, como profesionales y como personas de familia; momento en el cual yo, como madre soltera podré sonreír satisfecha con la labor cumplida. ¿Tú, cómo visualizas a tus hijos?

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7 Consejos para la Convivencia en Casa de los Abuelos

Nos hemos convertido en una familia monoparental y en consecuencia, la carga de responsabilidades económicas estará sobre el padre o madre que se quedó con los hijos.

Tal vez no te encuentres en esta situación, pero muchos padres y madres solteros, vemos reducidos los ingresos en el hogar dado que faltará el aporte del ahora expareja. Divorciarse o separarse trae además de cambios en la familia,  cambios profundos en la economía del hogar.

Regresar a casa de los abuelos, parece ser una buena idea para equilibrar un poco los retos económicos, e  implica también una serie de responsabilidades que vienen a sumarse a los cambios que debemos hacer para que nuestra familia monoparental esté bien.

Sí, no se oye cómodo lo de regresar a casa de nuestros propios padres y encima con nuestros hijos, sin embargo, mientras el padre/madre soltero se estabiliza económicamente; si somos lo suficientemente afortunados, recibiremos el techo y apoyo económico de los abuelos.

Es aquí donde quiero aportarles siete consejos, producto de mi propia experiencia llevando mi familia monoparental en casa de los abuelos. Aquí vamos:

  1. Sea agradecido SIEMPRE: Sus padres no están obligados a recibirle a usted y a sus hijos en su casa. Por lo tanto, sea agradecido por el acto de amor y solidaridad que esos abuelos tienen con usted y sus hijos. Recuérdelo en los momentos de tensión, porque habrá muchos.
  2. Imponga reglas de convivencia: Colaborar en las tareas domésticas, arreglar su habitación, poner en su lugar las cosas que usen una vez terminen, tener horarios para las tareas y dormir, serán las pequeñas cosas que usted y sus hijos aportarán a la armonía en la convivencia con los abuelos. Recuerde que no está en un hotel, está en la casa de los abuelos.
  3. Los hijos son suyos, NO DELEGUE la responsabilidad: Ser padre/madre soltero aumenta la carga de trabajo parental, sin embargo, no le es permitido delegar esta función a los abuelos. Es bueno pedir ayuda, pero no caiga en el abuso por comodidad. Saque tiempo para atender los compromisos primordiales con sus hijos: ir a las reuniones de padres de familia, llevar los chicos a citas médicas, hacer las tareas escolares con ellos, llevarlos a los eventos escolares y deportivos. Son momentos que sus hijos siempre recordarán, procure ser usted protagonista en estos recuerdos.
  4. Sea considerado con el tiempo de los abuelos: Nos produce confianza dejar el cuidado de los niños a los abuelos, pero debemos tener consideración con los años y el tiempo de ellos. Si vas a llegar tarde del trabajo, avisa. Si vas a salir, deja tus hijos en orden, bañados y listos para dormir si son pequeños; o con claras instrucciones de recogerse temprano en casa y dormir a horas decentes si son adolescentes. No son niñeras, son tus padres y abuelos de tus hijos.
  5. Considere su situación TEMPORAL, trabaje para tener su independencia: En el devenir de la rutina propia del día a día, nos encontramos que han pasado los años y no hallamos cómo devolvernos la independencia. Con el tiempo he descubierto que debí trabajar en ello desde el día uno. Trace un plan, póngase metas realistas a corto, mediano y largo plazo para recuperar la independencia que el bajón económico le robó. Día a día trabaje en ello con disciplina militar, porque usted es el primer ejemplo de superación y esfuerzo que sus hijos verán.
  6. Pónganse de acuerdo con los abuelos en la disciplina para los niños: Esto es importante y crucial en la convivencia. Hay etapas propias del crecimiento de los niños en las que tendremos la necesidad de disciplinarlos. Es probable que tus hijos pasen más tiempo con los abuelos que contigo y es aquí donde no puede existir un choque en los estilos de crianza. Deben llegar a un común acuerdo en los valores bajo los cuales crías a tus hijos y en la manera de disciplinarlos. Como digo, definir quién será el ogro (generalmente lo somos nosotros) y en cuanto a medidas disciplinarias, que sea respetado por los abuelos. Es importante que ni padres ni abuelos, se desautoricen unos a otros enfrente de los niños.
  7. Procura darle uno o dos días libres de nietos a tus padres regularmente:  Al igual que a ti, la rutina cansa a los abuelos. Ellos adoran a tus hijos, pero verlos y atenderlos todos los días puede ser agotador. Dales su espacio, tómate un día de paseo completo con tus hijos o planifica unas vacaciones sólo con tus hijos. Los abuelos agradecerán que les des su espacio.

Puede ser que haya más por escribir sobre este tema, pero por aquello que siete es el número de Dios, y porque siento que son los básicos para la convivencia armónica, los dejaremos hasta aquí. Espero siempre, que mi experiencia obre en beneficio de sus vidas.

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No son Peones de Guerra, son Tus Hijos

‘Tengo tres meses que no veo a mi hija porque la mamá no quiere que la vea, es su forma de atormentarme’, dice Manuel con impotencia. ¿Cuántas veces hemos escuchado a un hombre diciendo esta frase? ¿O a una mujer actuando de este modo?

Muchos de los que somos padres y madres solteros, hemos cometido el error de concentrarnos en la batalla legal y psicológica del divorcio y/o la demanda de manutención de los hijos, la partición de bienes y la pensión de esposo/esposa. A veces se pone tan encarnizado, que podría caer en violencia.

Las separaciones y/o divorcios no son fáciles para ninguna de las partes. Hay mucha ira, dolor, tristeza, impotencia, soberbia, en la mayoría de las parejas que se separan. Digo en la mayoría, porque no todas las separaciones de pareja se convierten en una guerra campal, no; hay parejas que consensuan su separación con la mayor madurez emocional posible, por el bien de todos, especialmente de los hijos.

Mientras estamos vestidos y armados de guerra contra nuestra ex pareja, olvidamos al eslabón más sensible de la recién fallida unión: nuestros hijos. Damos por sentado que ellos no saben o no comprenden lo que pasa. Otros pensamos, sin importar la edad de los hijos, que no es asunto de ellos lo que sucede. ¿Dónde queda el concepto de familia? ¿Sólo somos familia en las buenas? ¿Nos desperdigamos en las malas?

Ha sucedido en las mejores familias, en todos los niveles socioeconómicos, que una u otra parte, asume que sus propios hijos e hijas son peones dentro de la batalla de la separación. Viven metidos en los juzgados, buscando formas de importunar a su ex pareja, auscultando cada aspecto de su vida para obtener el mejor partido económico en la manutención (dejándolo al borde de la quiebra en el proceso), o para desacreditar sus cualidades como padre o madre responsable, no tanto por el bien de sus vástagos sino por el placer personal y perverso de hacer daño.

¿Y los hijos e hijas? Sufriendo porque no logran entender por qué papi ya no duerme en casa, mami siempre le dice que viene mañana pero no regresa. Se preguntan si hicieron algo que alejó a papi de casa, se sienten culpables de algo que no entienden. ‘¿Por qué mami me dice esas cosas feas de papá?’ ‘¿Por qué papá me pregunta si hay otro señor en la casa en las noches?’ ‘Mami me dice que de ahora en adelante, siempre que vea a mi papi le pida cosas, juguetes, ropa’, son frases comunes en niños y jóvenes con padres separados.

Padres y madres solteros, hacer partícipes a nuestros hijos de nuestras bajas pasiones en medio de la separación y el divorcio es un golpe bajo y patético que sólo destruye la inocencia y los valores familiares de sus hijos. Aunque nos hayamos separado de nuestra pareja, si es progenitor de su hijo o hijos, siempre de un modo cercano o lejano será su familia. A muchos y muchas no les gustará lo que acaban de leer, pero es una realidad.

Nuestros hijos no son escudos, caballos de troya, ni misiles nucleares de guerra, no. Son el tesoro resultante de una unión y el remanso de nuestra vejez. ¿Se imaginan hijos tan dolidos por el recuerdo de la desintegración dolorosa de la familia por un divorcio violento, que al crecer simplemente olvidan tanto al padre como a la madre? Seguramente, en medio de la guerra contra tu ex pareja, no te detuviste a meditar todos los escenarios posibles de tus acciones hoy y su impacto en el futuro. Recordemos, que lo que somos, lo que actuamos y lo que decimos, es el ejemplo que siguen nuestros hijos.

Aún en la dificultad, seguimos siendo familia. La decisión de divorciarse o separarse no es el fin de la misma, es el inicio de la transformación de las relaciones familiares. Ambos se inician como padre o madre solteros, todo el cuadro socioeconómico de la familia se transforma. Es entonces que ambos padres separados en común criterio, deberían priorizar el minimizar el impacto negativo de este periodo de transformación familiar, en la vida y emociones de los hijos.

Si podemos ponernos de acuerdo en que ya no funcionamos juntos, podemos estar de acuerdo en que el bienestar de los hijos trasciende la separación. Tómense un momento y depongan sus intereses separatistas, para decidir de común acuerdo y en cultura de paz, el mantenimiento de la estabilidad emocional y el bienestar de sus hijos. Si no sientes por la sangre de tu sangre, entonces ¿por quién?

Si estamos de acuerdo en que no funcionamos juntos, estemos de acuerdo en el bienestar de los hijos.

Si estamos de acuerdo en que no funcionamos juntos, estemos de acuerdo en el bienestar de los hijos.

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¿Solter@ con hijos y con ganas de amar de nuevo?

Hace un par de meses, me encontré con un amigo de la secundaria en el bus que tomo a diario para ir al trabajo. Iba tarde y bastante desanimada, cuando le escuché llamarme por mi nombre e insistió que me sentara a su lado.

Me cedió el puesto de la ventana y empezamos a ponernos al día, en un viaje que duraba al menos una hora y cuarenta y cinco minutos. Hablamos de todo y por supuesto, de nuestra vida personal. Mi amigo siempre fue un joven despierto y entusiasta con las mujeres.

Habló de sus relaciones anteriores, de su actual esposa y de cuánto la aprecia. Escucharlo hablar tan lindo y convencido de la actual salud de su relación, me llenó de gozo. Muy pocas veces he escuchado a los hombres loar su matrimonio.

Confesó no haber sido, en los primeros años de su matrimonio, el mejor de los esposos. Hizo referencia a ese machismo absurdo (muy propio de nosotros los latinoamericanos) que casi merma y acaba con su matrimonio. ¿Cómo salvaron su relación? Él decidió dar el primer paso. Siendo cristiano, primero se encomendó a Dios y luego buscó consejo con su papá. Poniendo de su parte, se comprometió con él mismo a dejar atrás hábitos machistas que le querían dejar sin esposa, sin familia.

Un día cocinaba él, otro le decía a su mujer que no cocinara, que la invitaba a cenar fuera. Si ella se enojaba, él guardaba silencio y se retiraba de su vista hasta que ella la extrañara y le llamara preguntándole dónde estaba. Entendió que su mujer necesitaba ‘espacio’ algunas veces y la dejaba ser.

Mientras me contaba todo esto, me alegraba saber que este gran tipo había sido mi amigo en la juventud y sentí orgullo de él. Y además, me dió algo que había perdido aquella mañana: Esperanza.

Soy madre soltera desde hace 10 años, no lo elegí, sólo sucedió. Serlo trae una multiplicidad de retos: crianza de los hijos, el reto económico que supone, ser el único ejemplo a seguir para los hijos, y no faltaba más; lidiar con tu vida personal, íntima. Las mujeres solteras y más las madres solteras, saben que hallar un caballero dispuesto a asumir una relación estable que incluya a los hijos de su pareja, es algo tan raro como un diamante azul.

Le pregunté a mi amigo ¿por qué esto es así? Le comenté que no dudaba que algunos de mis prospectos hubiesen tenido buenas intenciones conmigo y que estaba segura que lo intentaron, sin embargo, cuando más cerca estábamos de concretar una relación seria, era entonces cuando se distanciaban o simplemente, se perdía todo.

Con toda la honestidad de su corazón, que pude ver en sus ojos, me dijo: “Trabajo en un puerto (de carga) y sabes, a diario trabajo con más de 500 hombres de todas las edades, razas y rangos salariales. Nosotros al igual que ustedes las mujeres, comentamos nuestros asuntos con los compañeros de trabajo y yo escucho. He escuchado a hombres decir ‘yo la quiero pero no quiero mantener hijos de otro'”.

No les miento, me rompió el corazón escuchar sus palabras, más con los ánimos que andaban por el piso. Pero un atisbo de luz me hizo reflexionar y le dije: ‘me da tristeza lo que me dices, porque eso me dice que hombres que se expresan así, no aman real y honestamente a una mujer. Querer los hijos de otro, es un acto de amor sincero’.

Después de 16 años de ser madre, a mis 37 años, finalmente había entendido por qué no debía perder mi tiempo queriendo ser la musa del objeto de mi afecto. ¿De qué vale que a te quieran sino sale contigo y con tus hijos en familia? ¿De que te sirve que vivan juntos, si cuando tus hijos sienten o tienen necesidades, no se solidariza contigo?

Fui madrastra en mi segunda unión. Siempre le decía a mi ex ‘si mis hijos comen, el tuyo también’, y aunque no era mi responsabilidad me hice el propósito de que él fuera incluido en nuestra vida familiar. Quise a mi hijastro porque era el hijo de mi marido, sin más. Conciliar una nueva relación con todos los aspectos de ser padre o madre soltero, no es cosa fácil. He asumido un principio: ‘El amor son actos de amor’. Actos basados en valores compartidos como la familia, el respeto mutuo, la convivencia.

Antes de bajarme en mi destino, mi amigo no perdió ocasión para decirme que aunque sólo se había enterado de mi vida por Facebook, debía decirme que estaba muy orgulloso de verme convertida en una mujer de bien, profesional, buena madre y sobre todo, siempre sencilla. Que eso era algo que sólo un hombre especial sabrá valorar, apreciar y no me dejará ir nunca, que sólo debía esperar en el tiempo de Dios....y con hijos

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